Entrevista a Augusto Bianco

Augusto

ROMPAN FILASuna experiencia editorial para niños que no quieren ser grises.

Alguna vez escuché que prohibir puede producir un efecto contrario al esperado. A mí en el caso de su editorial me había pasado justamente eso. Desde que supe que existían libros que alguien había querido que no lleguen a mis manos, los quise tener. Y desde que leí "Entonces el rey se cayó de espaldas una sola vez, pero tan fuerte que no se levantó más", en un librito editado por Rompan Filas, había querido conocerlo. Esa tarde fuimos- con un compañero de la editorial- a charlar con él para tratar de entender cómo había sido gestar obras que remarcaban el valor de los colores en una época tan gris como la dictadura.

Para empezar, le pedimos a Augusto Bianco que nos contara cómo comenzó la experiencia de hacer los libros infantiles de “Rompan Filas”.

Empezó parecido a lo de Troncoso- autor de “La Dulce Victoria”- , que ve lo que hay y dice esto no me gusta. Básicamente fue eso, y a ustedes me parece que les pasa igual. Lo que había no tocaba temas sociales. Eso nos impulsó a llenar huecos, esa fue la idea. Cubrir carencias. Dar lo que hasta ese momento no existía.

¿Y cuál era el panorama de la literatura infantil antes de “Rompan filas”? El panorama era bastante limitado en contenido y en lo estético. La estética era muy estructurada. Casi no había contenido sociales. Había que innovar en ese campo. Había salido un libro que había causado cierto revuelo sobre educación sexual para esa época, “El nacimiento, los niños y el amor” de Agnes Rosenstiehl.  Nadie lo había hecho. Obviamente lo prohibieron.

La elección de textos: la ultra bomba.

cuanto de la publicidad En Rompan Fila elegimos materiales que respondieran a esa necesidad de innovar y de desestructurar. “La ultrabomba” era una revolución en cuanto a la temática: un soldado que se rebela al recibir la orden. Imaginate, para América Latina, tierra de golpes. Lo elegimos como para decir, otra mirada es posible. El autor,  Mario Lodi, puso elementos que hoy están en el centro del candelero. De cómo la política pasa por los medios de comunicación. Él  ya lo estaba diciendo en ese momento. Es un autor para tener en cuenta. La elección vino por ese lado. Y el equipo se armó mirando a nuestro alrededor, buscando quienes podían compartir el proyecto que creo es lo que están haciendo ustedes.  Apareció Tabaré que acababa de llegar exiliado del Uruguay. Se incorporó Franco Garutti un gráfico excelente que diseñó e ilustró “El cuento de la publicidad” y que después se fue a Colombia y se perdió por el mundo. Como también la diagramadora, Isabel Carballo que se fue a Canadá. Como los Barnes, que se fueron a España. La diáspora inevitable de esos años…

¿Y quiénes componían “Rompan fila”?

Empezó un grupo más grande, pero eran épocas muy agitadas. Al final quedamos Mirta Goldberg y yo. Pero no nos daban los números. Conseguimos un financista. Y cuando empezábamos a recuperar lo invertido, con la prohibición por decreto de la junta militar, se terminó todo. Creo que Pablo, nuestro mecenas, nunca recibió un peso porque tuvimos que cerrar. ¿Qué podíamos hacer? Una vez que vino el decreto con la prohibición vos ibas a las librerías y te decían- Bianco hizo todas las voces simulando la situación vivida-:

-Flaco raja de acá ¿qué haces con estos libros?, ¡No me traigas! -No, voy a sacar uno nuevo. -Encima vas a sacar uno nuevo, ¿vos estás loco?

En el trabajo de todos los días éramos cuatro, Mirta, yo y dos personas más, una que hacia las cobranzas y otra que coordinaba el tema con las imprentas. Distribuíamos a pulmón. Después con la prohibición, sacamos dos libros más que ya estaban hechos. Uno se lo vendimos a la editorial Catálogos, “Corchito va por el mundo” con texto de Mirta Goldberg y dibujos de Renata Schussheim. Se  editó en 5000 ejemplares. Otro “Memé Pinino y las ranas” también de Mirta con unos dibujos maravillosos de Tabaré, lo sacamos con otro nombre, Ediciones Otro Cantar, impreso en tela. El único libro de tela, que yo sepa, impreso por fusión de colores.  Otros dos títulos de Mirta con dibujos de Renata Schussheim quedaron sin editar, junto con otros materiales. En estos días estamos tratando de ver si podemos revalorizar esos dos libros albúm, referidos al miedo de los más chicos, como el miedo a salir al mundo, a la oscuridad, a asumir responsabilidades sociales.

La censura a lo infantil.

Junto con el decreto que prohibió los dos títulos de “Rompan fila” prohibieron también “La línea” de Ayax Barnes, que, si no recuerdo mal, había recibido el Premio Casa de las Américas en Cuba y ahora está siendo reeditado. El libro cuenta la vida sin palabras, con el mero trazo de un lápiz. ¿Por qué prohibieron ese libro? –Se autocuestiona Bianco- No había nada ahí contra el ‘ser nacional’. Yo creo que lo prohibieron por lo revolucionario en lo formal, porque podía abrir otra visión del mundo. Es un claro ejemplo de cómo la estética tiene también una carga transformadora. Una línea qué te dice: mirá cuanto más solida y gratificante sería la vida, alejada del consumo, basada en los afectos y las cosas esenciales.

La prohibición del Mercado.

Hoy ya nadie te va a prohibir. No hace falta. Yo creo que la prohibición hoy la ejerce el mercado. El mercado no te prohíbe, pero te va a poner valla tras valla para que nunca llegues con tu libro alternativo al lector que podría estar esperándolo pero no sabe siquiera que existe.

¿Y  por qué crees que censuraron “Rompan Fila”?

El decreto decía que era material preparatorio al adoctrinamiento subversivo. No sé si leyeron las declaraciones de Videla a un periodista español. Todavía piensa que estamos en la guerra fría, que los problemas se resuelven acabando con los que piensan diferente. No entiende que el comunismo no existe más, que la dominación pasa hoy por otro lado. Basta ver el rol que cumplen los medios masivos a nivel mundial. La lista de todo lo que prohibieron en esa dictadura cívico militar es inmensa. Y hasta graciosa. En  “El golpe de los libros” está la lista de los libros prohibidos. Hay uno que se llamaba “La cuba catalítica”. La cuba catalítica es un instrumento de química –Se ríe- Se confundieron. Pero también sabían, prohibieron acertadamente todo Freire, mucho Piaget. Tipos que te cambian la cabeza, o que te la devuelven a lo que debería ser. La matemática moderna para ellos era subversiva: claro no siempre dos más dos da cuatro.

Jugarsela en pleno golpe

Igualmente continuamos distribuyendo los libros después del golpe, en las escuelas, con los docentes, por los canales que podíamos. La librería Hernández los vendía en el piso de abajo. Durante toda la dictadura vos ibas al piso de abajo y no lo podías creer. No sé cómo hizo para que no pasara nadie allí abajo. Los libros que no conseguías en ningún lado estaban en Hernández. Al viejo Hernández, hoy fallecido, le caía la cana y él la ‘meloneaba’… No sé cómo hizo…

Freire y Piaget: la importancia de la autonomía.

el pueblo que no queria ser gris *fotografa invitada: Julieta Colomer Tienen que leer a Paulo Freire y Piaget. Ambos abren cabezas. Apuntan a la autonomía del niño desde chiquito, a considerarlo sujeto y no objeto del aprendizaje y de su propia formación. No es tan complicado como parece, hay que tenerle paciencia, porque Piaget mientras va pensando va escribiendo. No escribe y luego corrige para que quede lindo. Él te obliga a seguirlo en los vericuetos de su pensamiento, a seguirlo en sus razonamientos a veces alambicados pero que de golpe te dejan en una playa luminosa. Son mentes privilegiadas. Yo prefiero que la estética y el texto queden abiertos. Precisos pero abiertos. Cuanto más abiertos mejor. Que planteen preguntas, no respuestas. La pedagogía de la pregunta, que proponía Freire. Las preguntas abren cabezas, las respuestas las cierran. Al chico que tiene  un conflicto, hay que darle elementos para que pueda resolverlos y se quede tranquilo disfrutando de su infancia. Pero sin anticiparte, sin querer darle más de lo que puede absorber o entender. No se puede escribir para chicos sin conocer la historia de la pedagogía.

La devolución de los lectorcitos.

Los libros de “Rompan fila”, venían con unas fichas para que los lectores completaran, ¿Eso funcionó? Funcionó muchísimo, sobre todo en la primera etapa, con “La ultra bomba” y “El pueblo que no quería ser gris”. Los libros se vendían en las escuelas, es un circuito alternativo que también ustedes pueden usar. Ir a las escuelas, charlar con la directora, mostrar el material, ofrecerse para contar cuentos. En las escuelas los chicos recibían esa hojita y nos mandaban la respuesta por correo. Nos servía como una devolución, para saber si la estábamos pifiando. Esa hojita doble era muy estructurada, hoy lo haríamos diferente, dejando espacio libre para los dibujos.

 

Problemas en los manuales escolares.

Un tema esencial en la educación es que el chico va a la escuela y no sabe bien para qué va, para qué le va a servir. Nadie explica eso. Es un mandato que se cumple casi siempre a ciegas. No hay una historia, para los chicos, una historia de la educación que viene a ser una historia de su propia historia, de su propio presente. Va a la escuela y no sabe qué es la escuela. “La escuela primaria argentina” para ocho, diez años. ¿A dónde voy? ¿Para qué sirve una escuela? Es diferente cuando te lo explican. Cuando te lo explican desde la visión del niño. A mí no me enseñaron cuál era el misterioso principio de la física por el cual una bicicleta no se caía. Nadie me contó de la presencia de una fuerza que se imponía sobre las otras. No me quería subir. Y eso, es falta de pedagogía.

¿Y en la experiencia de la revista Educoo se puede ver como una continuación para los docentes de lo que fue “Rompan Fila”?

Si. No podría ser de otra manera. Educoo fue un material para docentes reclamado por las mismas escuelas. Era otra carencia que se advertía y aún se advierte en el aula. La necesidad de completar la formación, de plantear dudas, de debatirlas, de compartir dificultades. Si el trabajo de ustedes tiene una vocación militante deberían ir a la escuela, estar en contacto con los docentes, hablar mucho con ellos, darles cabida en la editorial.

En Educoo hay una entrevista a Osvaldo Maidana,  un dirigente indígena. Hoy tiene casi noventa años y vive en Salta. Vino a Buenos Aires y dio muchas charlas en las escuelas. Yo vi cómo lo atendían, como se les iluminaban los rostros. Les contaba por ejemplo: “cuando yo tenía seis años, la maestra me llamó y delante de todos  dijo: ¿ven este pelo pinchudo, esta piel oscura, estos ojos achinados? Bueno así eran los indios salvajes” Y él desmontó esa visión racista. La desmontó delante de chicos y chicas que tenía el pelo pinchudo y la piel oscura como él. Una editorial también sirve para establecer puentes como ese. Para actuar como cinta transmisora.

Recapitulando, fuimos para entrevistarlo sobre su propia experiencia y Augusto, de yapa, nos llevó a pensar en la pedagogía como una buena herramienta. A preguntarnos cómo crear proyectos infantiles que no caigan en el lugar común.

Nos entusiasmó con una reflexión.

Hay un espacio para meterse en esto, porque efectivamente los temas sociales no están ni muy ni bien tratados para chicos. Hay un amplio horizonte allí.

Y finalizó la charla dejándonos una importante enseñanza.

No tengan afán de excelencia. Total, siempre se van  a equivocar. Como dicen Las Madres de Plaza de Mayo: la única lucha que se pierde es la que no se da.