Presentamos ¿QUERÉS JUGAR?, de Natasha Dyszell, con una charla sobre el libro y actividades para niñxs en la librería Céspedes.
Mientras las infancias presentes coloreaban algunas de las ilustraciones, Natasha conversó con Esdian Boyadjian —autora de Filomena y Clotilde (Muchas Nueces), especialista en Literatura Infantil y Juvenil, docente y alfabetizadora— sobre las potencias de su libro.
Uno de los primeros aspectos que abordaron fue el título: esa pregunta tan concreta que suele aparecer cuando lxs niñxs se encuentran en un espacio compartido. Una pregunta abierta, real, que habilita innumerables posibilidades entre quienes hasta ese momento no se conocían.
“Hay algo bien propio de la infancia que es jugar. Es encontrarse en ese espacio común que es la plaza, la sala o el club. Como dice Lucrecia Martel, se trata de encontrar ese destino común, y diría que en la infancia eso es muy propio”, señaló Esdian al reflexionar sobre el juego y sobre la mirada tierna que propone el libro. Y agregó: “Cuando los niños entran en el juego del otro, entran como en su obra”. Ese cruce entre literatura, arte, imaginario e infancia atravesó toda la conversación.
“Vamos hacia un mundo en el que todo lo que hacemos tiene que funcionar para algo; entonces, que no se pierda el juego en la infancia me parece de lo más importante”, expresó Natasha. A partir de esa idea surgió otro de los ejes de la charla: el cuestionamiento a la necesidad de que los libros y el juego tengan siempre una finalidad pedagógica o deban “servir para algo”. Ambas destacaron que tanto la literatura como el juego generan aprendizaje por sí mismos.
En otro momento, Esdian leyó una frase que resonó especialmente con el libro: “Al niño no hay que darle ganas para jugar; con no quitarlas es suficiente”. Comentó que esa idea se vincula estrechamente con uno de los capítulos de la obra, dedicado a “jugar a ser”. Allí aparece uno de los núcleos que Natasha despliega a lo largo del libro: ser piratas, sirenas o leones, y serlo con toda la seriedad y la profundidad que el juego requiere.
Por su parte, Natasha señaló que uno de los puntos de partida de su creación fue pensar la dimensión colectiva del juego: “También se aprende ahí lo que quiero y lo que no quiero, lo que se puede y lo que no se puede”, explicó. Y agregó que, si bien el libro rescata la potencia de jugar en soledad y de abrirse a esos momentos de imaginación, su fuerza está en la pregunta que plantea el título y en la rima que propone una respuesta: “mejor con amigos”.